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Capleton incendiķ Madrid | ||||||||||||||||||||
| por Alfonso Gil | |||||||||||||||||||||
Capleton
incendió Madrid A sus 41 años,
Capleton, también conocido como “Fireman”, es uno de esos artistas
jamaicanos que derrochan raíces reggaes por todos sus poros. Y eso
mismo demostró el pasado jueves 13 de noviembre en Madrid, en donde
ofreció un concierto lleno de fuerza y energía y en donde una abarrotada
Joy Slava se rindió a los pies de uno de los grandes genios jamaicanos
de la música. El concierto comenzó puntual, y con un Capleton que salió al escenario dando saltos (algo que hizo durante todo el concierto), ante un público absolutamente entregado, ya conocedor de los grandes espectáculos que suelen ser los directos del de St Mary. Desde el principio, el jamaicano dio un recital de música dancehall mezclada con ritmos muy bailables y alegres, gracias a una banda con la que mostró una gran coordinación durante todo el concierto. Y así fue
durante las casi dos horas de concierto, en las que Capleton demostró
porque es uno de los grandes. Gracias a una voz realmente impresionante
que en ningún momento perdió ni un solo tono, encandiló a un público
que se entregó en cuerpo y alma a la música y la causa del de Jamaica.
El cantante rebosó energía durante todo el concierto, y no dejó que
hubiese ni un solo momento de relajación o duda para los asistentes;
aunque si hubiese que destacar un momento del concierto, sería con
la canción “That day will come”, un auténtico himno de la música
reggae que hizo temblar la sala madrileña bajo su lema “¡More Fire!” Fuera de lo musical, en donde el concierto estuvo más que sobresaliente, en esta noche de jueves hubo otros aspectos que también habría que destacar. Como la preocupación de Capleton por la imagen, que se cambió hasta tres veces de ropa y ofreció un recital de indumentaria originaria de jamaica, desde largos trajes a camisetas con logos a favor de la marihuana. Y además este devoto del rastafarismo no se olvidó de la vertiente política de la música, dedicando algunos versos de canciones a Obama y McCain, los dos últimos candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Y por último, y como única pega de esta inolvidable noche jamaicana, hay que dar un suspenso a la sala en la que se celebró el concierto, que puso un precio muy excesivo a las bebidas y que no dejó al cantante jamaicano ofrecer una última canción, pesar de la insistencia del público, que tras cerrarse el telón estuvo esperando 15 minutos por un última tema de un concierto por el que pagó 24 euros por entrada. Por lo demás, grande Capleton y grande su fuego, que demostró que la Old School jamaicana sigue más que viva. Alfonso Gil 4x4hiphop.com
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